PARA TENER una idea de cómo está funcionando el comercio mundial (a base de trapicheos), tomemos como muestra el caso del kiwi. Una fruta que consumimos en un alto porcentaje traída desde Nueva Zelanda. A ver quién se come eso, porque Nueva Zelanda puede tener un costo de producción mayor que el de estas islas -cobran sueldos altos y viven bien, no son pobres-. La importamos desde el otro lado del mundo, soportando el tremendo costo de traslado, y encima compiten con nuestras producciones. Yo, personalmente, me lo explico y me miento. ¿Mandeee?? Que se sepa, no enviamos plátanos a Australia.
Otro tanto sucede con el panga, que es un pescado acusado de tóxico, que se importa en nuestro caso desde Vietnam, con pocas espinas. Se filetea bien y que puede sustituir en precario a la merluza. La alerta saltó a mediados de julio. Ante las repetidas denuncias de la Cooperativa de Armadores de Vigo y otras asociaciones del sector pesquero, el periódico "El Correo Gallego" decidía enviar a Anfaco-Cecopesca, laboratorio de referencia de Galicia, muestras de este pescado para su análisis. El laboratorio concluyó que en 6 de las 8 muestras - adquiridas en diferentes supermercados vigueses- había presencia de listeria monocytogenes, bacilo causante de la listeriosis. En una de ellas se encontraron, además, restos de la bacteria portadora del cólera -Vibrio cholerae-.
Contaminado o no, parece que el panga adolece además de carencias nutricionales. Javier Ojeda, gerente de la Asociación Empresarial de Productores de Cultivos Marinos (APROMAR) sostiene que "no contiene en cantidades significativas aceites Omega 3 ni otros nutrientes esenciales que sí están presentes en los pescados tradicionalmente comercializados en España, tanto de acuicultura como de captura". Esto, unido a la falta de proteínas, lo convertiría en un pescado de un valor alimenticio casi nulo.
En los comedores de colegios, hospitales, residencias de estas islas y en su casa, se sirve panga y, colocando estas alarmantes informaciones avaladas por laboratorios de prestigio, en cuarentena (por la competencia con las capturas gallegas), hay que profundizar para saber si estamos comiendo cartón peligroso.
Otro tanto de lo mismo sucede con la perca. Se pesca en el lago Victoria, por ahí por Kenya y Tanzania, a ver qué carajo se nos ha perdido por allí, La perca del Nilo, Lates niloticus (Linnaeus, 1758), perteneciente a los perciformes, es una especia típica de explotación intensiva y ha sido introducida en numerosos cursos fluviales. Debido a su gran voracidad y tamaño, compite en estos casos con las poblaciones autóctonas con efectos devastadores para éstas, como ocurrió en el lago Victoria en la década de 1970, donde provocó la extinción o casi extinción de varios cientos de especies nativas.
Es un pescado blanco que se comercializa en lomos limpios, de color rosado. La carne es suave y está disponible en el mercado todo el año. Suele ser para los niños y adolescentes, un producto fácil, sin espinas, cómodo de cocinar. Admite casi todas las elaboraciones propias del pescado: frita rebozada (romana), al horno, hervido y en salsa. Tiene un contenido proteico de 18% y 4% de grasa.
Sin duda, estos alimentos, junto con muchos otros (carnes, langostinos?) que vienen desde la Conchinchina, atentan contra la ley de la gravedad y nunca podrán competir en garantías, calidad y frescura con nuestras cosechas y producciones.
Dentro de lo posible, ¡productos canarios! ¡del país!
infburg@yahoo.es
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD