Santa Cruz de Tenerife

De Juana no acude a su recibimiento en San Sebastián tras salir de prisión

El terrorista se oculta con su familia "durante un tiempo" por motivos de "seguridad" y para escapar "del circo mediático". Dio ayer su apoyo público a los presos de ETA y denunció el "estado de excepción" sometido al "independentismo vasco" por parte de España y Francia sólo siete horas después de salir de prisión.
COLPISA, Madrid
3/ago/08 1:19 AM
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Iñaki de Juana Chaos dio ayer su apoyo público a los presos de ETA y denunció el "estado de excepción" al que Francia y España tienen sometido al "independentismo vasco" sólo siete horas después de abandonar la prisión madrileña de Aranjuez con todas sus condenas cumplidas.

El ex jefe del "comando Madrid" de los años ochenta, que atravesó la puerta de la cárcel madrileña poco antes de las 07:30, no acudió al homenaje que el movimiento Pro-amnistía le tenía preparado en la Parte Vieja de San Sebastián por "motivos de seguridad" y para evitar "el circo mediático" al que se considera sometido.

El etarra, en una carta fechada ayer y remitida a los varios centenares de radicales concentrados en San Sebastián, aseguró que su "corazón" está con ellos, pero que ha preferido ocultarse con su familia "durante un tiempo" para recuperarse de sus 17 días de huelga de hambre y sustraerse a la "presión" de los medios de comunicación.

El comunicado, cuya lectura terminó con una gran ovación y con gritos de apoyo a ETA, aclaró que la intención del terrorista es "aterrizar poco a poco" en su nueva vida, tras 21 años y medio encarcelado por sus 25 asesinatos y amenazas a funcionarios de prisiones. De Juana, que no apareció por el número 1 de la donostiarra avenida Carlos I en la que tiene previsto residir, aprovechó la misiva para criticar la política penitenciaria que el Gobierno aplica a los etarras y agradecer a los familiares de los presos el apoyo y aliento que dan a los terroristas.

La carta fue leída por una mujer en una parte de la calle cortada por dos pancartas que sujetaban dos decenas de personas y en las que mostraban su apoyo a los presos etarras. El improvisado escenario al aire libre tuvo como única decoración dos grandes carteles en euskera con el logotipo de Gestoras Pro-amnistía que daban la bienvenida a De Juana. La única imagen de él en libertad se logró a las 7:26 horas, cuando el etarra abandonó de la mano de su esposa, Irati Aranzabal, la prisión de Aranjuez, precedido por sus abogados, Álvaro Reizabal y Jone Goirizelaia, que portaban las maletas.

Decenas de fotógrafos y cámaras de televisión, que permanecieron toda la noche de guardia, retrataron los pocos segundos que tardó en subir a la parte trasera del todoterreno que, conducido por Reizabal, arrancó de inmediato con los cuatro viajeros en dirección al norte de España.

Pese a los 17 días de ayuno, De Juana no mostraba deterioro físico alguno. Atravesó los escasos diez metros que separaban el control de acceso de la cárcel del coche en silencio, con cara de circunstancias y sin apenas dirigir su mirada hacia las cámaras.

Las primeras muestras de alegría, incluida una sonrisa irónica dirigida a los informadores, se vieron cuando el matrimonio ya estaba en el coche y se abrochaba los cinturones de seguridad.

La única noticia sobre el estado del terrorista la dio la propia Goirizelaia, quien dijo que se encontraba "bien", aunque "un poco bajo por la huelga de hambre".

La excarcelación del etarra se desarrolló sin incidentes y casi en la intimidad, porque se hizo una hora antes de que la explanada de la prisión se llenase con los familiares y amigos que visitan a los reclusos los fines de semana. La Guardia Civil y los responsables de la cárcel, como medida de precaución, apostaron desde las cinco de la mañana a varias decenas de agentes ante el centro penitenciario y en las vías de acceso.

El autobús y los coches del movimiento de apoyo a los presos de ETA que intentaron recibir a De Juana en la puerta de la prisión fueron bloqueados en los controles policiales sin lograr su objetivo, según la propia Askatasuna, y no hubo noticias de que manifestantes de ultraderecha quisieran acceder a la zona, pese a las amenazas expresadas en días anteriores.