Santa Cruz de Tenerife
JAVIER ELOY CAMPOS TORRES *

Las musas del Puertito de Güímar en el teatro Leal

31/jul/08 6:58 AM
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En Güímar no se entiende la donación de parte del patrimonio cultural del municipio al teatro Leal.

HACIA la segunda década del siglo XX llegó a Güímar Manuel López Ruiz. Procedía de Cádiz y, según cuentan los que lo conocieron, llegó acompañando a una compañía de teatro. López Ruiz y su obra calaron profundamente en Güímar. Sus pinturas fueron ocupando los lugares más significativos del municipio. No se concebía un acto social que no estuviera enmarcado en sus tonalidades de ultramar.

Su rapidez pintando y su maestría debieron impresionar al entonces párroco Domingo Pérez Cáceres, quien pidió al pintor que rematara la obra de Gumersindo Robayna Lasso del presbiterio de San Pedro. López Ruiz completó el trampantojo arquitectónico de Robayna, realizando hipnóticos cortinajes azules. También intervino en el presbiterio de la Ermita Fundacional de San Juan, en Güímar de Arriba, en el salón de los banquetes de la Fonda Medina y en muchas casas burguesas de la localidad.

Pero sin duda, en el espacio donde más decididamente influyó López Ruiz, y donde pudo desplegar su repertorio decorativo, con alusiones al paisaje de Güímar y figuras femeninas etéreas y amables, fue en el recién edificado Cinema Los Ángeles. Un espacio dedicado a la proyección de películas, pero también a la vida social güimarera. Fue sala de bailes de la pujante burguesía agrícola exportadora. El fondo pictórico de López Ruiz que rodeaba a la feligresía que acudía a las ceremonias religiosas en San Pedro, también servía de marco a las relaciones sociales en el Cinema Los Ángeles.

López Ruiz se inspiró en paisajes reconocibles. Sus musas y sirenas estaban recostadas en los riscos de la playa de Las Bajas o tenían de fondo la cordillera de Anaga, tal y como se observa desde El Puertito. De esta manera, uniendo lo local con la belleza universal, tocó las fibras sensibles de un pueblo rendido ante sus fórmulas estéticas.

Pintaba con rapidez sorprendente. Dominaba sencillos trucos de escenografía que le permitían resolver ropajes y figuras en cuestión de minutos, ante los asombrados ojos de los agricultores de Güímar que festejaban su ingenio.

En los años 80, el Cinema Los Ángeles, que había sido escenario de los bailes más elegantes del sur de la Isla, después de una etapa decadente, cerró sus puertas. Se adaptó a un negocio de juguetería y los lienzos de López Ruiz desaparecieron de su interior, pero de donde nunca han desaparecido es de la mente y el pensamiento colectivo de Güímar. Para los güimareros las ninfas que se bañan en Las Bajas o la Sirena de El Puertito siguen ocupando el cine.

Desde hace años, el Cinema Los Ángeles ha pasado por un largo y complicado proceso de compra que tiene como finalidad la recuperación de un espacio para la ciudadanía. Un proceso complejo que ahora se halla en fase de redacción de un proyecto rehabilitador, que no puede estar completo sin esos cuadros.

La noticia de la aceptación de la donación de dos de estas obras al teatro Leal ha sacado a muchos güimareros de un letargo. Todos teníamos claro que los cuadros, que tan íntimamente están unidos a Güímar, tarde o temprano volverían a su lugar original.

No comprendemos cómo una familia tan güimarera como los Almeida ha podido olvidar sus raíces. Don Francisco Almeida Trujillo fue un importante alcalde de Güímar y a él se debió la construcción del Cinema Los Ángeles. Hace años el Excmo. Ayuntamiento de Güímar nominó una vía municipal con su nombre. Si este patricio de Güímar levantara la cabeza sería el primero en asombrarse del lugar que hoy ocupan los cuadros.

Para La Laguna estos cuadros son dos obras de arte más, una decoración sin mayor significado. Para Güímar son parte de su historia reciente y un referente visual de su paisaje costero que no puede permitirse perder

No entraremos gustosos al teatro Leal si tenemos que pasar por entre nuestros cuadros. Es lamentable que la alegría de la reapertura del Leal se mezcle para nosotros con esta sensación de pérdida.

Consideramos que el Ayuntamiento de Güímar debe expresar el malestar que la noticia de la donación de estas obras causa entre los amantes de las artes y la cultura de nuestro municipio. Por otro lado, esperamos que la Comisión de Patrimonio Histórico Insular determine si es correcto que el Leal se decore con obras que no le corresponden, o que el Cinema Los Ángeles pueda ser rehabilitado sin contar con esos cuadros.

* Ex concejal de Cultura del

Ayuntamiento de Güímar