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La madre de Sara Morales: "Mientras no haya cuerpo, mi hija está viva"

El próximo miércoles, 30 de julio, se cumplen dos años de la desaparición de la menor de 14 años. Nieves Hernández reconoce que la imagen de su hija tiende a retroceder después de tanto tiempo, pues la mitad de la población cree que se encuentra muerta y la otra mitad, que sigue por ahí, "viviendo la vida a su manera".
EFE, Las Palmas
27/jul/08 0:50 AM
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El rostro de Sara Morales comienza a desvanecerse de los carteles que se pegaron por toda Canarias a raíz de su desaparición, hace ahora dos años. Su madre, Nieves Hernández, sabe que es mucho tiempo, pero conserva la esperanza: "Mientras no aparezca su cuerpo, mi hija está viva". Nieves es menuda, mantiene un rictus de tristeza y una mirada dolida, pero su conversación es realista y reconoce que la imagen para buscar a la menor tiende a retroceder después de tanto tiempo, porque la gente "se cansa" y, además, "la mitad cree que está muerta y la otra mitad que está por ahí, viviendo la vida a su manera".

Pero la única certeza que existe es que el 30 de julio de 2006, Sara Morales, de 14 años, se dirigió andando desde su casa en el barrio de Escaleritas, de Las Palmas, al centro comercial "La Ballena", para ver al chico que le gustaba y desde entonces no se sabe nada de ella. Un verdadero misterio. "Yo quiero pensar que ella está viva y donde está no puede ni llamar ni nada", dice Nieves Hernández, quien subraya que la policía la busca por secuestro. "Quiero pensar eso, porque también puedo pensar cosas peores y prefiero no machacarme mucho", confiesa, pues, después de todo, no le queda "más que esperar".

-¿Mantiene la esperanza de volverla a ver?

-Mantengo la esperanza porque no me queda otra cosa, porque mi hija, mientras no aparezca su cuerpo, quiere decir que está viva en alguna parte. La policía me anima, me dice que tenga esperanza, que paciencia, que esto es una cosa misteriosa, que no se sabe nada, no hay pistas ni nada; no me queda nada más que esperar.

-¿Cómo recuerda aquel día?

-Llevo dos años dándole vueltas al mismo día. Fue un día absolutamente normal, como otro cualquiera. Se fue a ver a un amiguito de la edad de ella, me dijo que volvería a las siete y hasta hoy.

-¿Hay alguna pista?

-La policía nos dice que a veces la realidad supera a la ficción porque no ha dejado ningún rastro, nada.

-¿La policía ha puesto el suficiente empeño?

-Sí. Hay un grupo especializado sobre el caso de Sara, pero cuando no hay nada, nada. A mi hija la policía la está buscando por secuestro, por algo será. Ellos me han dicho que el caso va a seguir abierto hasta que la encontremos, y eso a mí, el verlos involucrados, me tranquiliza.

-Ya me ha dicho que no hay pistas, ¿pero hipótesis de lo que pasó?

-No, no hay nada. Ninguna hipótesis. Se ha dicho que si tenía alguna relación, pero no tenía relación alguna.

-¿Y de internet salió algo?

-Tampoco. La policía dice que en los ordenadores que manejaba (el de su tía y otro de una amiga) sólo hay cosas de una niña de su edad, contactos con sus compañeros, con niñas y nada más, no hay otra cosa. Sí, de vez en cuando iba a algún cíber, pero en casa no han encontrado nada.

-¿Hubo algún testigo que la viera entrar en La Ballena?

-Hubo, pero ninguno fiable. Las cámaras que había por el camino unas estaban rotas, otras sin funcionar... La policía me enseñó una imagen de una chica entrando en La Ballena, pero para mí que no era mi hija, aunque se le parece mucho.

-¿Usted cree que hay alguna relación entre la desaparición de su hija y la del niño Yéremi Vargas?

-Creo que es una pura casualidad, pero también que en menos de un año, cuando no pasa nunca nada en Canarias, desaparezcan dos menores pues...

-Como madre de Sara, ¿cuál es su barrunto de lo que pasó?

-Por más que piense no encuentro un por qué. Creo que a mi hija algo le pasó, no sé el qué, pero algo le pasó, porque esto en ella no es normal, porque no tenía problemas, ningún motivo para irse de casa. La policía me ha dicho que se fue a ver al chico que le gustaba, que llevaba una semana hablando de esa cita. Él fue a las cinco y ya no la vio. Según la policía, la niña llegó, porque hay una llamada de una cabina que se supone que la hizo ella. Llamó a la casa del amigo para saber si le quedaba mucho para llegar, pero el niño había salido y no llegó a hablar con él. En lo que él llegó, ella desapareció. Fue en cuestión de nada. Para mí, en diez minutos, me robaron a mi hija.