Cultura y Espectáculos
ROBERTO ZAPPERI CATEDRÁTICO Y EDITOR DE LA SECCIÓN DE HISTORIA DE LA ENCICLOPEDIA ITALIANA

"Petrus Gonsalus llevó la cultura canaria a la corte francesa del siglo XVI"

EL DÍA, S/C de Tenerife
24/jun/08 1:12 AM
Edición impresa

Roberto Zapperi, catedrático y editor de la sección de Historia y Antropología de la Enciclopedia Italiana, está marcado profesionalmente por su curiosidad, lo que lo ha llevado a investigar sobre un extraño personaje procedente de Tenerife del que apenas se sabía nada hasta este momento, que no es otro que Petrus Gonsalus o Pedro González.

Con su libro "El salvaje gentilhombre de Tenerife. La singular historia de Pedro González y sus hijos", publicado por la editorial Zech, el doctor Zapperi resucita la memoria de Pedro González, un muchacho guanche que se hizo un hueco en la corte francesa del siglo XVI gracias a una anomalía genética que le hacía tener el cuerpo y la cara cubiertos de vello.

Sin embargo, lo que en un primer momento podría parecer una importante limitación para su vida, se convirtió en una oportunidad para garantizar su bienestar. Petrus Gonsalvs se convirtió en el pupilo del rey Enrique II, quien quedó fascinado por su aspecto. Recibió una educación en latín, humanidades y arte, algo sólo reservado en aquella época para la clase aristocrática.

-¿Quién era Pedro González?

- Pedro González era un tinerfeño cuya enfermedad genética suscitó mucho interés en la corte real francesa del siglo XVI. Era un muchacho muy hermoso aunque mostraba una anomalía muy llamativa: su cara estaba cubierta de pelo de un color rubio oscuro más bien fino. La cubierta de pelo no era demasiado espesa, así que se podían reconocer los rasgos de su cara. González sufría lo que los médicos han diagnosticado hace poco tiempo como la hipertricosis universalis congénita.

-¿Cómo llegó a la corte francesa?

-No se sabe muy bien cómo llegó a Francia, pero mis investigaciones indican que fue enviado como regalo desde Canarias a Bruselas, donde se encontraban el emperador Carlos V y su tía, que en esa época era la gobernadora de los Países Bajos. Es muy probable que durante la travesía hacia Bruselas, Pedro González fuera capturado por corsarios franceses para entregarlo como obsequio a Enrique II.

-Al margen de su aspecto, ¿cuál es la importancia que transmitiría de este personaje?

-Pedro González es importante por dos motivos: en primer lugar era uno de los pocos guanches que sobrevivieron a la conquista española. Además, era hijo de un mencey. González lo sabía y lo proclamaba en toda Europa, donde presumía de ser hijo de un jefe de una tribu tinerfeña y exigía el tratamiento de don. Incluso llegó a tener un sirviente.

-¿Por qué decidió estudiar a Pedro González y cómo se descubrió a este personaje?

-Hace 20 años que empecé a estudiar la figura de Pedro González. Encontré algunos documentos sobre él en el archivo del Estado de Parma que me permitieron identificar a aquel hombre peludo que estaba plasmado en un cuadro de Agostino Carraci. Se trataba de Enrico, uno de los hijos de Pedro González. Mi curiosidad me obligó a averiguar quien era aquel extraño personaje, así que amplié mi investigación al padre de Enrico y a sus orígenes canarios. Más tarde, encontré más noticias en el Archivo del Vaticano y en los Archivos de Roma y Nápoles. Años después, un investigador francés me alertó sobre la existencia de un documento que se presentaba en el Archivo del Estado de Módena, en el que se recogía la llegada del Pequeño Pedro Gonzáles, de sólo diez años, a Francia.

-¿Qué función desempeñaba González en la corte francesa?

-González era ayuda de cámara del rey Enrique II. Su labor consistía únicamente en formar parte de una cadena humana para llevar la comida al monarca; el cocinero le daba el plato a un sirviente, el sirviente se lo pasaba a Pedro y esté a un noble que se lo daba al Rey. Además de esto, González sólo tenía que mostrarse cuando el rey se lo pedía.

-Tras la muerte de Pedro González, ¿qué fue de los hijos que padecían el mismo síndrome?

-No todos sus hijos heredaron la enfermedad genética. Tuvo cuatro hijos, dos de los cuales también tenían el cuerpo peludo. Su hijo primogénito, Enrico, cansado de ser una atracción por su cuerpo cubierto de vello, se fue de campaña fuera de Francia. Sin embargo, cuando nació su primer hijo, también enfermo, no dudó en mostrar su alegría a través de en un comunicado que envió a la Corte, ya que le garantizaba a su hijo una mayor calidad de vida en la Corte, donde se apreciaban este tipo de rarezas.

-Es la primera vez que está en La Laguna. ¿Qué valoración se lleva de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad ?

-Me maravillan las antiguas casas, sus colores. Es muy extraño, en Italia, donde vivo, nunca he visto este tipo de colores en los edificios antiguos. También he visitado la Casa Lercaro, donde se encuentra el Museo de Historia, que es un edificio espectacular y que el museo está muy bien acondicionado.

ROBERTO ZAPPERI CATEDRÁTICO Y EDITOR DE LA SECCIÓN DE HISTORIA DE LA ENCICLOPEDIA ITALIANA