EL DÍA, La Orotava
Vecinos de Las Cuevas, en La Orotava, han hecho llegar a EL DÍA su indignación por la existencia desde hace "más de un año" de un vertido de aguas fecales a la vía pública que proviene, supuestamente, de la cercana Urbanización El Drago. Las aguas negras, acompañadas de restos de papel higiénico, compresas y todo tipo de desechos orgánicos, se vierten al arcén de la carretera general, entre la parada de taxis y la farmacia de la zona, cruzan la transitada vía y se reparten por varias de las inclinadas calles de la urbanización, junto a sus viviendas.
Los afectados lamentan que ni el Ayuntamiento de La Orotava ni el Cabildo de Tenerife "hayan intervenido a pesar de las continuas quejas de los vecinos y de que este vertido supone un riesgo evidente para la salud pública y para la seguridad del tráfico y los peatones". El vertido de aguas residuales que ayer recorría el arcén de la carretera general se convierte en otras jornadas en "un auténtico arroyo pestilente que, aparte del evidente riesgo de infecciones, ha causado ya algunas caídas de peatones y ciclistas", relatan estos vecinos.
Tras más de un año aguantando la presencia constante de aguas fecales junto a las puertas de sus casas, estos vecinos advierten de que "si no se produce una solución inmediata se convocará una manifestación y se cortará el tráfico en la carretera".
Los vecinos, que han llegado a excavar agujeros en el arcén para que se filtren las aguas negras, lamentan que el Consistorio villero y el Consejo Insular de Aguas "lleven más de un año cruzados de brazos mientras las aguas negras de una fosa séptica pequeña o probablemente atascada se vierten día y noche a la vía pública". A los afectados se les ha acabado la paciencia tras meses de espera y, al margen de organizar una protesta pública en breve, hay personas que, a título particular, tienen previsto presentar la próxima semana denuncias por lo que consideran "un delito contra la salud pública".
"Hay días en que el agua con orines y heces cubre de lado a lado la carretera. Se forma una auténtica piscina de porquería y si un coche pasa y te salpica, lo que te llega a la cara o te entra en la boca puede causar enfermedades", relata gráficamente una afectada.
Estos vecinos de la urbanización Las Cuevas definen la situación como "una guarrada absoluta, donde el pestilente olor es lo secundario, ya que la clave está en que nos encontramos ante un evidente problema de salud pública impropio de una sociedad avanzada del siglo XXI".
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