NO PUEDE esperarse más tiempo para convertir en un solo municipio los cuatro que componen el área metropolitana de Tenerife; las poblaciones que ya conforman de hecho una única ciudad, sobre todo en el caso de Santa Cruz y La Laguna. Este dejar pasar, este "dolce far niente" político lleva a la isla a su derrota frente a su gran rival en el Archipiélago, sobre todo ante esa amenaza que asoma por el horizonte: la capitalidad única en Las Palmas. Que no se compliquen los políticos de aquí las cosas. Lograr esa gran ciudad en Tenerife que sería la verdadera capital del Archipiélago es una cuestión de números y de economía, es decir, de ver cómo estamos derrochando ahora el dinero por mantener cuatro administraciones distintas para lo que es de facto una sola conurbación. Y la principal urbe de las cuatro, Santa Cruz, seguro que estaría dispuesta a ceder gustosamente parte de su patrimonio administrativo para conformar esa unidad superior resultante de la unión o fusión de las partes. Incluso la afinidad de los proyectos políticos es favorable, porque si El Rosario está gobernado por el socialismo, no es menos cierto que su alcalde es un hombre sensato que siempre ha procurado lo mejor para la isla; es un hombre que marca los plazos cuando hay que realizar proyectos y los cumple. Es de esa clase de políticos que, como su compañero de partido José Segura o como Ana Oramas sacan adelante los planes que le demandan sus vecinos, esas obras que necesita Tenerife ahora y las que deben impulsar una nueva economía que venga de la mano de empresarios jóvenes, con dirigentes jóvenes; con ideas más modernas, como las que imperan en Europa y Estados Unidos, no las que se importan o imponen desde la Península. Este proyecto es mucho mejor que las ideas de nuestros políticos derrotados por Las Palmas. Porque Tenerife tiene que poner sus "clorocos" sobre la mesa y decir ¡basta! Ya está bien de teorías nacionalistas, de mantas esperanceras, de chácaras, de diplomas y de sueldos que paga el pueblo. Hay que ir a una sola ciudad, un único municipio de esos cuatro que ahora conforman el área metropolitana de Tenerife para que se forme una capital que tendría más de 400.000 habitantes y que sería, con mucho, la mayor del Archipiélago, en un lugar que, además, reúne las condiciones perfectas para ser la capital de Canarias: las físicas y geográficas, las de comunicaciones y de urbanización, dentro de una isla luminosa que sí merece el calificativo de gran, y no como la que usa ahora ese nombre, de manera aberrante, que es la tercera del Archipiélago. Demencial.
Porque nos consideramos cargados de razón, porque en esta Casa de EL DÍA se piensa y hemos comprobado que hemos acertado al predecir muchos males que después le han venido a Tenerife por ignorar nuestras advertencias, por eso, nos atrevemos a pedir que, por una vez, nos hagan caso el presidente del Gobierno, el del Cabildo tinerfeño y los ayuntamientos implicados. Por el triunfo de Tenerife, promuevan la formación de esa capital. Es una gran idea para evitar la derrota de la isla y cortar lo que vienen preparando los perversos de enfrente desde hace años, alegando la menor población de Santa Cruz y la excepción canaria de la capitalidad compartida dentro del Estado.
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