Jornada Deportiva

El camino de "Danny"

Después de concluir su carrera como futbolista en las filas del Club Deportivo Tenerife, el uruguayo Bergara se convirtió en 1988 en el primer técnico foráneo que entrenó a un equipo inglés. Su despedida póstuma en Stockport fue el homenaje a una leyenda.
13/ago/07 07:46
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JUAN GALARZA, S/C de Tfe.

Puestos en pie, con sus bufandas blanquiazules colgadas del cuello, los seguidores del Stockport County FC rindieron homenaje a la memoria de Daniel Bergara el pasado 28, tres días después de su fallecimiento en Sheffield. En los prolegómenos de un amistoso con el Cardiff City y por espacio de diez minutos, la emoción invadió Edgeley Park, recinto en el que actúa el equipo de esta ciudad localizada a las afueras de Manchester, donde el técnico uruguayo, ex jugador del CD Tenerife, lideró en los noventa la etapa más brillante de la historia contemporánea del club centenario.

Al silencio inicial le siguió una prolongada salva de aplausos, encadenada con los acordes del "My way" (Mi camino) de Frank Sinatra. Luego, la hinchada del Stockport estalló coreando el "Danny Bergara's blue and white army" (El ejército blanquiazul de Danny Bergara), el cántico más célebre de su repertorio, el mismo que entonó en Wembley, durante 45 minutos, de manera ininterrumpida, durante la final del Autoglass Trophy de 1993, frente al Port Vale. Toda una leyenda.

El cierre de la andadura de Alberto Daniel Bergara de Medina (Montevideo, 24 de julio de 1942-Sheffield, 25 de julio de 2007) como futbolista profesional se produjo con la camiseta del Tenerife, en 1973. A partir de entonces abriría la etapa más brillante de su biografía, marcada por haberse convertido en el primer técnico foráneo que entrenó a un equipo inglés. Fue, como se ha encargado de recordar el periodista Ivan Ponting en las páginas de The Independent, el predecesor de Mourinho, Wenger, Benítez o Ericsson.

Un 8 de toque magnífico

Bergara llegó a la Isla a finales de 1971, cuando el Tenerife había recuperado su condición de equipo de Segunda División, después de tres temporadas en Tercera. Contaba con 29 años de edad y procedía del Sevilla, donde jugó por espacio de cuatro cursos, tres de ellos en Primera. La directiva presidida por José González Carrillo confió en los servicios del uruguayo para enderezar la marcha errática del equipo, que incluso le había costado el puesto de entrenador a Javier García Verdugo.

De hecho, la presentación de Bergara como blanquiazul se produjo en el Heliodoro Rodríguez, el 6 de enero de 1972, de la mano de Olimpio Romero, entonces interino en el banquillo. Fue frente al Hércules, cuando Bergara todavía necesitaba partidos para recuperar el tono, después de cuatro meses prácticamente inactivo con el conjunto hispalense. Poco a poco consiguió su objetivo: se hizo con la titularidad, con el 8 a la espalda, y completó 22 actuaciones.

Dotado de un magnífico toque de balón, Bergara brindó al tinerfeñismo el mismo juego preciosista que le caracterizó en sus años con el Sevilla, donde formó parte de una delantera todavía recordada, junto a Lora, Eloy, Berruezo y Lebrón, que devolvió al cuadro hispalense a Primera, en 1969. En la máxima categoría sumó 60 partidos y 22 goles, unidos a otros 31 encuentros y 14 tantos con la elástica del Mallorca, que fue el club que lo trajo en 1962 de Uruguay y para el que jugó durante cinco temporadas.

Daniel Bergara continuó en Tenerife una temporada más, la 72-73, durante la que gozó de la confianza de su compatriota Héctor Núñez, quien había tomado el relevo de García Verdugo en la campaña anterior, igual que hizo en esta otra con Ignacio Eizaguirre, de paso fugaz por el banquillo local. Junto a las dotes ya indicadas, aquí exhibió también una habilidad singular en el lanzamiento a balón parado.

Una dolencia de gemelos, que se hizo crónica, precipitó la retirada del centrocampista, con sólo 31 años de edad. Unido sentimentalmente a una guía de viajes inglesa, trasladó su residencia al Reino Unido, donde estaba por ejecutar el instante más trascendental de su carrera en el mundo del fútbol.

Entrenador efervescente

En su obituario acerca del personaje fallecido, Ponting se refiere a Bergara como el entrenador "efervescente", un aspecto que se corrobora con las diferentes etapas que, a modo de burbujas, conformaron su singladura como técnico, especialmente en Stockport. Basta con apreciar el cariño de su despedida póstuma del pasado día 28, cuando se le tributó el homenaje indicado.

Durante sus seis años en esta localidad de menos de 150.000 habitantes, Bergara, convertido ya en "Danny", elevó hasta límites insospechados la autoestima de los "hatters", como se conoce a sus seguidores. Hasta su llegada, en 1989, el uruguayo había dado sus primeros pasos como entrenador de base del Luton Town, director técnico del Sheffield United, preparador de los sub' 21 de la Federación Inglesa y hasta seleccionador de Brunei.

No obstante, el hecho capital en su carrera se produjo en 1988, con el Rochadle FC, entonces en la desaparecida cuarta división. Contratado por este club, se convirtió en el primer técnico extranjero que entrenaba a un equipo inglés, aunque no logró completar el curso y fue destituido a falta de doce jornadas para el final. Vino luego la llamada del Stockport, al que no sólo sacó de la cuarta categoría, después de 24 años, sino que también lo llevó a Wembley en dos ocasiones (1992 y 1993), para la disputa de la final de la League Trophy, competición de carácter eliminatorio reservada para los conjuntos de segunda y tercera. Cayó las dos veces, ante el Stoke City y el Port Vale, pero revitalizó el espíritu de los "hatters", acostumbrados a malvivir bajo la sombra de los gigantes de Manchester, el United y el City.

Bergara marcó un estilo en Stockport, al frente de un equipo vigoroso, con jugadores a los que exprimió hasta sacarles lo mejor que llevaban dentro, gracias a su experiencia como futbolista talentoso y a ciertas dotes de psicólogo. Nació así la "armada blanquiazul", a la que se refieren los hinchas en sus cánticos, de la que el club también sacó rendimiento en forma de traspasos. Sin embargo, en 1995 chocó con el presidente de la entidad, Brendan Elwood, y fue despedido.

La Justicia falló a su favor con posterioridad, pero el golpe hizo mella en su carrera. Trabajó para el Rotherham United, Doncaster Rovers y Grantham Town, además de captar recursos para el Tottenham y el Sunderland, aunque nunca terminó de llegar la oferta que le llevara a la Premier con los grandes. El pasado día 25 de julio, con 65 años recién cumplidos, falleció en Sheffield.

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