N.D., S/C de Tenerife
Confiado en el futuro del proyecto que inició hace ya tres años, Enrique Meléndez-Hevia abandona ahora la Universidad de La Laguna (ULL) no sin censurar a todas las personas (asegura que sólo son unos pocos) que, desde el centro académico, han censurado su forma de trabajar y dudado de sus resultados. Tampoco escatima críticas a la antigua Consejería de Sa- nidad y sus responsables, a quienes, asegura, va a reclamar judicialmente daños y perjuicios por los "injustos" ataques que dice haber recibido. Sobre sus próximas iniciativas, el catedrático de Bioquímica adelanta en esta entrevista la apertura en breve de un laboratorio de 1.200 metros cuadrados en El Sauzal y de una tienda de nutrición en La Laguna.
-En 2004 creó el Instituto del Metabolismo Celular (IMC) en medio de toda una polémica sobre sus métodos de trabajo, ¿cuántas personas han pasado ya por él?
-Alrededor de 25.000.
-¿Y cuántas han dejado el tratamiento?
-Algunas lo dejan unos meses, pero luego vuelven. Que lo hayan dejado definitivamente, muy pocas.
-¿No le preocupa los efectos a largo plazo sobre la salud que pueda tener la dieta escasa en hidratos de carbono que usted recomienda?
-Lo que me preocupa son los efectos que está teniendo a largo plazo la dieta que se ha venido recomendando siempre y que ha llevado a la población a la diabetes y la obesidad. Está comprobado, esta dieta es la que le va bien al metabolismo y la basada en hidratos de carbono intoxica el organismo continuamente. La dieta tradicional está basada en lo que la industria alimentaria es capaz de producir, pero no en lo que necesita el metabolismo. No hay ningún animal en la selva que se alimente de lo que nos alimentamos nosotros, salvo las ratas. No hay ningún peligro, todo lo contrario y esto se ve en las analíticas...
-La principal crítica que ha recibido es que no ha seguido el método científico. Si tan seguro está de sus resultados, ¿por qué no lo sigue?
-Siempre hemos seguido el método científico tradicional, lo que pasa es que esa gente no sabe lo que es. Lo seguimos a rajatabla, las cosas no se descubren si no se siguen unos métodos.
Vuelta a los juzgados
-Estas semanas ha vuelto a ir a los tribunales después de que la Comisión de Doctorado de la ULL rechazara un proyecto de tesis por defectos de forma...
-La Comisión de Doctorado es un órgano puramente burocrático que lo que ha hecho es añadir un obstáculo más al desarrollo normal de la actividad. Esta resolución se ha quedado sin efecto hasta que los tribunales se pronuncien, y determinarán a nuestro favor porque no tienen fundamento para rechazar esta tesis. Dicen que se basan en un informe del Comité Ético, que es impresentable porque se apoya en sentencias que no son firmes y que están recurridas, cuando hay una que sí que es firme y definitiva que nos da la razón y que echa abajo todas las demás. El Comité Ético actúa con muy poca ética conociendo perfectamente la última sentencia. Pero a mí este asunto no me preocupa demasiado. Hace tiempo que decidí que no iba a presentar ninguna tesis en la Universidad de La Laguna. La primera que presentamos sobre este tema fue en la Universidad de Granada y las demás están para leerse en otras universidades.
-¿Qué diferencia la tesis que ha sido rechazada por la Comisión de Doctorado con las anteriores que usted ha dirigido?
-Desde el punto de vista científico nada, lo que ocurre es que intentan entorpecer nuestra tarea. Pero esto es una ridiculez porque esta Universidad es muy poquita cosa a todo lo que es el mundo científico. Las únicas opiniones que han salido contra nosotros son de cuatro gatos que pintan muy poco en el mundo científico. He expuesto nuestros resultados y nuestros métodos en muchos congresos de biología, de biofísica, de bioquímica, de medicina... y han sido un éxito total. El mundo científico de la Universidad de La Laguna me dejó de interesar hace mucho tiempo y he decidido marcharme. He solicitado la jubilación anticipada.
-¿Se cumple en su caso el dicho de que nadie es profeta en su tierra?
-No, esto es algo que depende. Ha habido muchos que sí lo han sido, pero la universidad está llena de envidias y resquemores... Es un mal ambiente para trabajar. La universidad, no sólo la de La Laguna, que también, es un paraíso para los que no trabajan y un infierno para el que sí. Estaba en la ULL porque era donde tenía que estar, pero no la necesito para seguir con mi actividad, hemos creado un instituto de investigación y vamos a tener un laboratorio nuevo, que inauguraremos en tres meses y que va a ser un gran laboratorio de investigación.
-¿Cree que el cambio en el equipo de gobierno de la ULL podría mejorar sus relaciones con el centro docente?
-No he visto ningún gesto por su parte. He tenido varias iniciativas, le presenté al ex rector Ángel Gutiérrez un proyecto de convenio de colaboración y no lo quiso firmar. Pusieron pegas burocráticas bastante estúpidas, lo arreglé de acuerdo a ellas, lo volví a presentar y nada... hasta hoy. Ahora ya no me interesa, me interesan convenios con otras universidades, con otras instituciones.
-¿También tiene pensado dejar Canarias?
-No, no dejo Canarias, en absoluto. Estamos montando un laboratorio de investigación en El Sauzal, que tiene una superficie de 1.200 metros cuadrados, en él estaremos cuatro años, mientras tanto vamos a construir el edificio grande del IMC y, en el futuro, probablemente, una universidad.
-¿Tiene ya los proyectos? ¿Dónde los va a ubicar?
-Hemos visto terrenos, pero estas cosas hasta que no se firman las escrituras no se deben decir, pero estamos detrás de terrenos grandes para hacer una gran edificación. Toda la investigación la centralizaremos en Tenerife.
-¿Qué hay de la Universidad?
-Esto es un proyecto que vendrá después. Lo lógico es que toda la actividad investigadora trascienda también a la docencia y a la formación de investigadores que quieran seguir con esta línea de interés que tenemos, que es el metabolismo, que hoy en día está bastante desatendida.
-¿Sería un centro temático?
-Empezaríamos con lo que está más cerca de nosotros y luego iríamos desarrollándolo de acuerdo a nuestras posibilidades y con lo que podamos aportar de nuevo. Lo que no vamos a hacer es copiar lo que ya existe.
División en el Gobierno
-¿Y qué hay del cambio en el Gobierno de Canarias?
-Lo normal es que facilite nuestra actividad porque no hay motivos para lo contrario. El Gobierno anterior estaba muy dividido, la Consejería de Sanidad funcionaba por su cuenta y ha cometido muchos delitos. Por ejemplo, se ha demostrado que todos los famosos partes de efectos adversos, de los que llegaron a contar hasta diez, son falsos. Cuando el juez pidió los documentos y que los médicos que los firmaron se ratificaran no apareció ni ningún parte ni ningún médico. Esto es un delito de falsedad en documento público que tiene pena de prisión. Es inevitable preguntarse por qué hicieron esto.
-¿Por qué cree que actuaron así?
-Eso lo tendrá que averiguar el juez interrogando a las personas que difundieron estos partes entre los medios de comunicación. Estamos ante un caso que puede ser muy grave.
-¿Ha tenido ya algún contacto con la nueva consejera de Sanidad?
-He tenido conversaciones con algunos miembros del Gobierno y de partidos políticos que están en él y tenemos previsto reunirnos pronto. He visto una actitud muy diferente a la de la Universidad; ellos han tomado la iniciativa.
-Es público el apoyo que siempre le ha manifestado el actual presidente, Paulino Rivero...
-Siempre ha estado de nuestra parte, hace meses que firmamos un convenio de colaboración con el Ayuntamiento de El Sauzal. Nuestras relaciones son inmejorables.
-¿Se sintió perseguido por el Ejecutivo anterior?
-No por el Ejecutivo, por la Consejería de Sanidad. No es que yo me haya sentido perseguido, es que se ha demostrado en los tribunales. Tampoco hay que olvidarse del Comité Ético de la Universidad, que parece que están acostumbrados a actuar sin que nadie se les oponga. Para qué ha servido la orden de cierre del IMC, si no hemos parado la actividad ni un solo día. No han conseguido nada. Sólo han logrado que los jueces nos den la razón públicamente. Todavía tenemos un par de recursos pendientes, pero nuestra actividad no depende de ellos porque está totalmente legalizada. Una actividad como la nuestra puede trabajar sola, pero siempre es interesante estar en buenas relaciones con el Gobierno, pues tiene una trascendencia social evidente. El Gobierno puede poner un montón de dificultades o facilitar las cosas. Todas la trabas que nos han puesto no han detenido la actividad, pero sí han frenado mucho nuestro desarrollo. Prácticamente no nos hemos expandido en el último año, y podríamos habernos extendido mucho más y reducido la lista de espera, que ahora mismo llega hasta noviembre.
Nuevos consultorios
-¿Va a retomar el proyecto de creación de una red internacional de consultorios?
-Naturalmente, tenemos un local en Madrid que está abierto al público y dos en Barcelona. La idea es también abrir una sede equivalente a la de Tenerife en Gran Canaria y luego en La Palma, pero mientras tanto abriremos en Madrid y Barcelona y, luego, en todas las provincias. Ahora estamos esperando a asegurar el suministro para que no pase lo que ocurrió aquí. También hemos creado una empresa en Barcelona donde hemos tramitado el registro sanitario de los productos.
-¿Una empresa para importar directamente los productos?
-No, para distribuirlos. Una empresa comercializadora y unos consultorios nutricionales. La Generalitat nos ha dado todo tipo de facilidades. Independientemente de esto, hemos registrado los productos en Bruselas, y el Gobierno belga nos ha dado su autorización y, por lo tanto, podemos comercializarlos y distribuirlos por toda Europa.
-Pero la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios también lanzó una alerta prohibiendo su comercialización...
-Una alerta totalmente injusta y prevaricadora, pues la lanzó contra un producto que está analizado. Toda esta gente actúa siempre así, en cuanto hay una iniciativa intentan abortarla desde el principio. Como la mayor parte de los afectados no se resisten, se acaba. La única diferencia es que nosotros nos hemos opuesto y les puede caer una buena. Primero, la Agencia jamás dijo en una resolución que fueran medicamentos, lo dijo en un oficio interno que no tiene valor jurídico ninguno, y la Dirección General de Farmacia se basó en eso para decir que la Agencia había resuelto, cosa que es mentira. Todas estas irregularidades y barbaridades que cometió la anterior Consejería de Sanidad ahora las tendrá que pagar.
-¿Va a denunciar a sus responsables?
-Es inevitable que lo hagamos, nosotros tenemos que defendernos.
-¿Van a pedir daños y perjuicios?
-Claro, claro. Han causado un perjuicio contra mi persona y contra nuestra actividad. Esto no se puede quedar así. Eligio Hernández, nuestro abogado, ya lo advirtió varias veces. Les dijo que si tenían pruebas de que los factores son medicamentos ilegales, que se dejaran de resoluciones administrativas y fueran al juzgado de guardia y, si hubiera sido cierto, nos habrían cerrado inmediatamente, pero no fueron.
-¿Cuándo presentarán esta denuncia?
-Cuando tengamos todas las pruebas, que es cuando deben hacerse las denuncias.
Pícaros aprovechados
-¿Ya tiene las patentes de los factores 1 y 2 que solicitó?
-Esto lleva años, pero mientras dura este proceso el descubrimiento está totalmente protegido. Una vez que se resuelva ya veremos. Precisamente, otro de los perjuicios que nos ha causado la Consejería de Sanidad es que durante este tiempo han surgido muchos aprovechados que están vendiendo nuestros productos. Conozco casos de Alicante, Madrid, Vitoria e incluso de Tenerife. En la página web del Colegio de Farmacéuticos de Las Palmas está la glicina, incluso la venden más cara que nosotros. Vamos a llevar a toda esta gente a los tribunales y después el juez ordenará la inmediata incautación de la mercancía e incluso el cierre de los establecimientos. Están jugando con fuego, estos pícaros aprovechados, de los que España está llena; se están aprovechando de un descubrimiento nuestro para enriquecerse, no como nosotros que dedicamos todos los beneficios al proyecto científico. La guerra con la Consejería de Sanidad, que espero que ya haya terminado, es una de las muchas facetas que va a tener la guerra comercial que viene.
-¿Qué hay de su gama de productos?
-La crema facial ya la tenemos terminada. Hemos probado muchas fórmulas, ya tenemos la definitiva y ya la están fabricando. La marca ya está registrada, los envases escogidos... La pasta de dientes está casi. Tenemos varias probadas y la última nos convence bastante. Todo esto vendrá junto. En el momento en que abramos el local comercial que vamos a poner en marcha en La Laguna empezaremos a ofrecer todo esto. Tenemos una compañía que se llama Nutricanarias que tiene un local cerca de la Estación de Guaguas en La Laguna y lo abriremos dentro de muy poco.
-¿Tienen fecha de apertura?
-Todavía no, pero espero que sea pronto. Abrir todo esto es complicadísimo.
-¿Qué nuevas líneas de investigación tiene en mente?
-El laboratorio de investigación lo vamos a convertir en una fundación. La empresa mercantil está trabajando para el instituto de investigación y éste trata temas que luego se pueden desarrollar comercialmente y otros que no, que son ciencia pura. Pero de esta manera tenemos asegurada la continuidad de la investigación sin estar sometidos a los caprichos de la política científica. Nuestra investigación está basada en el metabolismo. Hay muchísimas preguntas sobre el metabolismo que están sin contestar desde hace muchísimos años y de su respuesta pueden depender muchas cosas importantes que se han dejado de investigar. Nuestra investigación sobre la nutrición nos interesa mucho, pero no es la parte central de nuestra actividad, que es profundizar en el conocimiento del metabolismo. Como consecuencia de esto salen aplicaciones a la nutrición, a la pesca, a la ganadería, a la agricultura... a un montón de actividades. Y salen resultados que, aunque no tienen aplicaciones inmediatas, nos permiten avanzar. La diferencia es que este instituto de investigación tiene un proyecto científico, cosa que no tiene ninguna otra institución. Las universidades no lo tienen; son un grupo de gente y cada uno investiga lo que quiere, pero no tienen un objetivo claro. Este es uno de los fallos que hay en la investigación científica, los investigadores tienen que tener libertad, pero dentro de un proyecto.
Mi sitio está en la ciencia
-¿En este proyecto va a seguir con la pipeta y el microscopio o va a pasar a la gestión empresarial?
-Yo no estoy en la parte de gestión. Aquí, sobre mi mesa, lo que tengo son artículos científicos. En la parte de gestión hay otras personas que lo están haciendo muy bien. Mi sitio está en la ciencia. Ahora estoy un poco descolocado, hasta que no terminemos el laboratorio nuevo estaremos en una fase de estudio, de repasar bibliografía, de escribir artículos... Cuando terminemos el laboratorio, donde me va a ver es allí.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD