El voto que emite cada elector no va a parar directamente al partido o candidato de su preferencia, sino que pasa por una multitud de filtros que van desde superar el 5% en municipios y cabildos al 6% y 30% para el Parlamento.
Desproporcionalidad.
Los votos de los electores de cada isla no "valen" lo mismo. El de un tinerfeño cuesta 13,8 veces más que el de un herreño. En la foto, preparativos en un colegio electoral para la cita de hoy.