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Los frutos del proyecto HUMBOLDT

La Fundación Canaria Orotava de Historia de la Ciencia ha editado 800 ejemplares del diario del viaje del botánico noruego Christen Smith a las Islas en 1815, documento que se había dado por perdido, de gran valor científico e histórico y en el que se catalogan 50 especies desconocidas en el resto del mundo.
Á. MORALES, La Orotava
23/jun/05 19:23 PM
Edición impresa

Las iniciativas que nacen con sustancia y, sobre todo, que promueven personas con seriedad y amor por lo que hacen acaban dando resultados óptimos. Es el caso del proyecto Humboldt, financiado por la UE y otras administraciones y que desarrolla la Fundación Canaria de Historia de la Ciencia con el objetivo de digitalizar los textos, mapas y demás material de las expediciones que hicieron científicos europeos a las Islas entre los siglos XVIII y principios del XX. La entidad ha traducido al español y editado recientemente el diario del botánico noruego Christen Smith, un documento de gran valor científico e histórico que se había dado por perdido, pero que la Fundación, gracias al citado proyecto, ha encontrado en Noruega.

La publicación es fruto también de la serie "Materiales de historia de la ciencia" que promueve la Fundación. Se han editado 800 ejemplares que se podrán adquirir por 9 euros en las librerías, si bien se distribuirán por las distintas bibliotecas públicas a través del Gobierno regional y el Cabildo.

El libro incluye el texto de Smith traducido al español por Cristina Hansen, aunque con algunos retoques con los que se ha intentado "edulcorar" el carácter de diario puro que tenía, ya que se trataba de un simple borrador de las anotaciones que el científico hizo en sus expediciones por las Islas. Unas notas que pretendía convertir luego en una obra mucho más elaborada, intento que quedó frustrado un año después, cuando, teniendo poco más de 30, murió en una expedición posterior en África.

La importancia del "hallazgo" de la Fundación y de la publicación ahora del libro en español radica en que Smith, acompañado del célebre botánico Von Buch (que acuñó por primera vez en el mundo el término caldera, luego aplicado, por ejemplo, a la de Taburiente), fue el primer científico que investigó a fondo Tenerife, incluida la parte sureña, algo inhabitual hasta entonces. Utilizando Tenerife como base operativa, Isla en la que estuvo en tres ocasiones del 2 de mayo al 12 de octubre de 1815, conoció también Gran Canaria, Lanzarote y La Palma. Estos viajes le permitieron catalogar unas 600 especies, 50 de las cuales se desconocían hasta entonces en el resto del plantea. Entre ellas, cabe destacar el pino canario (cuyas especificidades respecto al europeo no se conocían) o los distintos tipos de verodes.

La relevancia botánica e histórica de estas aportaciones queda clara en los estudios preliminares que incluye la publicación, a cargo de los expertos Per Sunding y Arnoldo Santos. El libro cuenta, además, con elocuentes ilustraciones de cómo eran las Islas.

Smith, que estudió medicina, aunque su gran vocación le llevó finalmente a ser un reconocido botánico, trabajaba también en Noruega como economista de la tierra. Por eso su diario contiene múltiples referencias a las características y costumbres agrarias en las Islas de principios del siglo XIX. Asimismo, no obvia la situación socioeconómica y asegura que las clases altas se quejaban de que las bajas "eran muy vagas". Smith, por el contrario, lo niega y constata que lo que en realidad ocurría era que trabajaban mucho, pero la estructura social impedía un adecuado desarrollo. También alude a los grandes contrastes naturales existentes entre Santa Cruz o La Laguna, carentes de riqueza vegetal, y zonas como La Esperanza, que le recuerdan a su país natal.

Smith y Buch han pasado a la historia científica como excelentes expedicionarios por su gran resistencia y capacidad atlética, más allá de que acabaron con los zapatos rotos, como admiten. De hecho, fueron los primeros que subieron la cumbre de La Palma en un único día, algo que ahora se sigue creyendo muy difícil y poco recomendable. También subieron a Las Cañadas, donde constataron la escasez de flora que había en ese tiempo por la presencia de ganado, y al pico del Teide, en donde se encontraron a la escosesa Hamond, de la que los arrieros con los que hablaron dijeron que era la primera mujer que llegaba a la cima. Esta expedición fue muy aclamada en La Orotava a su regreso.