DON MARCIAL MORALES, el consejero de Empleo y Asuntos Sociales del Gobierno Autónomo de Canarias, cada vez que compagina las labores propias de su cargo con su autocondición de "idealista" de Coalición Canaria, la caga, con perdón. En anteriores ocasiones, el señor Morales ha arrimado temporalmente su pejiguera con los inmigrantes y la perrera que tiene cogida con el señor Fernández Miranda, que también es otro angelito del cielo, y se pone a opinar, sin que nadie lo llame, sobre lo bueno, lo malo y lo regular que lo hace su coalición. Le sale del cuerpo y no puede evitarlo, cual una incontenible evacuación gaseosa, por descomposición estomacal, tras ingerir carne de cochino adobada en los ventorrillos de la Fiesta del Cristo. Igualito, figurativamente hablando, se entiende, y también con perdón.
Ahora, este ideólogo gratuito ha declarado que el grupo parlamentario de CC no se ha abstenido en la votación para dar vía libre legal al matrimonio entre maricas, no porque no sintiera en el alma tan progresiva, avanzada e inaplazable y acuciante necesidad, sino "por cuestiones técnicas". El señor Morales no dijo cuáles eran estas cuestiones.
Como se sabe, los progresísimos grupos socialista, Izquierda Unida, Bloque Nacionalista Gallego, que en gallego se dice "Galego"; Iniciativa Per Catalunya, Partido Nacionalista Vasco y Chunta Aragonesista - no sabía que en Aragón hubiese también un idioma por el que, "Junta" se dice "Chunta" y "aragonesa", "aragonesista" como si fuera un equipo de fútbol - , propusieron una reforma del Código Civil para que se legalizara la unión conyugal entre personas del mismo sexo: masculinas, es un decir y no sé si pega mejor "feminoides"; femeninas, aunque yo creo que encaja "machonas", y neutras que podíamos llamar al casorio entre una tortillera y un marica o viceversa, aunque aquí el Código no pone pegas.
Don Marcial, que es un progresista irredento y un tolerante para todo menos para Fernández Miranda, afirma que "cada vez son más los partidos políticos y los ciudadanos que se están volviendo más tolerantes y permisivos". Será por esa asquerosa y continua campaña "de concienciación" con que nos apabullan algunas cadenas televisivas. Me dieron ganas de vomitar cuando vi besándose apasionadamente a dos "basioletas" en la pantalla, como ilustración de la noticia, cuando una emisora daba cuenta del debate parlamentario.
Coalición Canaria no votó en contra de la proposición como lo hizo el Grupo Popular y Convergencia y Unió. Sólo se abstuvo, por los votos, que deben haber por aquí maricas y lesbianas en cantidad, y por el qué dirán, incluso de su propia gente como el señor Morales, por ejemplo. No me figuro a Luis Mardones votando favorablemente por la aberración propuesta. Ni siquiera a José Carlos Mauricio, quien, pese a sus cambios chaqueteros y sus excentricidades, es persona educada, normal y de buena familia.
Don Marcial, en esas declaraciones, que dudo mucho se las haya autorizado la dirección de CC, dijo también que esa propuesta contra natura "será una realidad aunque se difiera en el tiempo". "Es una batalla ganada", añadió este pronosticador barato, y si "la mayoría de la población acepta el hecho", como dice, entonces la aberrante proposición hubiera ganado en el Congreso.
Doña Rosa Dávila, que es la directora del Instituto Canario de la Mujer, apoya la decisión coalicionera, pero por cosa distinta a Don Marcial. Dice que o jugamos todos, o rompemos la baraja. Es decir, que, primero, hay que legitimar las "parejas de hecho", que algunos dicen "de desecho".