La playa de Niza es una playa sombría. Imposible disfrutar de su paseo marítimo con los regueros de flores sobre rastros de sangre en memoria de las víctimas. A una familia canaria, el atentado le ha amargado las vacaciones. Un sentimiento que comparten unas turistas argentinas: "No queremos ni ver la ciudad". En los hoteles están recibiendo cancelaciones, lo mismo pasa en bares y restaurantes que están vacíos. No hay hueco ni para tomarse un café a apenas dos metros de donde están las víctimas. La temporada turística en Niza ha quedado ensombrecida.