Hasta 200 ballenas varadas en esta isla neozelandesas. Unas aguas que forman parte de su camino migratorio entre la Antártida y aguas más frias,y es habitual que se queden atrapadas cerca de la orilla. En seguida se activaron las alarmas y los servicios de emergencia junto a voluntarios intentaron devolverlas al mar. Gracias a los cambios de marea pudieron rescatar a 150.Otras 25 ya estaban sin vida cuando llegaron,y las demas no han podido aguantar.Ahora esperan que consigan llegar a mar abierto y poder seguir su odisea.