Hay que remontarse a hace catorce años para ver a un Papa celebrar una boda, el último en hacerlo fue Juan Pablo II. Pero hoy Francisco ha roto moldes, porque algunas de las parejas conviven y tienen hijos fuera del matrimonio. Un gesto muy significativo en un asunto que preocupa mucho al Pontífice, interesado en sentar las bases de una familia moderna cercana a la Iglesia. Permiso, agradecimiento y perdón son para el Papa las claves del matrimonio.