Quedaban tres horas para que lleguen los nuevos reyes y la gente ya llegaba a la plaza de Oriente. La mayoría iban bien preparados para la espera con paraguas, gorros, coronas y sobre todo, muchas banderas. Hay quien se entretiene ensayando lo que harán cuando salga el rey, así que cuando por fin llega, se desata la locura: arden los móviles, las cámaras, las tablets, las campanas repican. Pero lo mejor estaba por llegar, cuando don Felipe y doña Letizia salieron al balcón.