Tras los momentos de lluvia, el encuentro de Benedicto XVI con los jóvenes prosigue en protocolo. El silencio se abre paso entre el millón de personas reunidas en Cuatro Vientos. Con la adoración llega el recogimiento e incluso algunos jóvenes peregrinos se echan a llorar. Un silencio que tras unos minutos rompe el coro para adorar a Jesucristo en la Eucaristía. Continúa chispeando un poco en el aeródromo mientras prosigue la ceremonia religiosa encabezada por el Papa.