Con la lección bien aprendida, Rodrigo Rato se defiende. Cuando él asume la presidencia de Bankia, la tarjeta cambia. Pasa a estar dentro de su salario y lo que se gasta con ella se le descuenta del sueldo. Eso sí, con un límite mensual de 12.000 euros que hasta a Rato le parece más que suficiente. Le releva en el banquillo Ildefonso Sánchez Barcoj, mano derecha de Blesa. Es el que más gastó con su tarjeta: 575.000 euros.