Familia a familia, una a una, van llegando al aeropuerto del Prat. Les reúnen en una sala con profesionales sanitarios para amortiguar el golpe. Y de ahí al parador de Tortosa, al momento más duro: identificar el cuerpo de sus seres queridos. En un hotel de Tortosa estuvieron ayer los supervivientes del accidente antes de marchar a sus casas, viviendo sus peores hora, aturdidos todavía por culpa de lo que han pasado, imposible encontrar consuelo.