Cabizbaja, sin maquillar, y otra vez de luto riguroso. Rosario Porto ha respondido durante más de cuatro horas a las preguntas del fiscal. Se define como una mujer enferma y se justifica. Revive el momento de su ruptura con Alfonso. Sólo cuando comienzan las preguntas sobre su hija Asunta, traga saliva, sonríe y llora a la vez. Asegura que le encantaba que Asunta fuera tan inteligente.