Avanza sonriente. Es un senegalés de la decena de manteros puestos en libertad en Salou. Se reencuentran con sus compañeros y despues de alguna muestra de cariño, lo ponen a resguardo de la prensa. Así concluye una jornada de graves disturbios y altercados por la muerte de Mor, un hombre de 50 años que se precipitó al vacío desde el balcón de su casa tras la entrada de la policía. Las calles evidencian la resaca de lo que horas antes fue una verdadera batalla campal. Aun así la comunidad senegalesa continúa alzando la voz.