En algunas playas del sur de Gran Canaria han aparecido ya los primeros restos de chapapote. Era lo que se temía después de que ayer apareciera una segunda mancha de fuel a tan sólo tres kilómetros de la costa. Todavía queda por confirmarlo oficialmente, pero nadie allí tiene dudas de que se trata del fuel que sigue arrojando el pesquero ruso hundido a 2.700 metros de profundidad. Voluntarios se encargan de quitar lo que pueden del mar antes de que llegue a la orilla. Allí, los hosteleros empiezan a estar realmente preocupados. El fuel ya ha llegado a los pies de algunos bañistas, que empiezan a moverse a otras zonas de la isla.