Hace doce años, Nevenka Fernández presentaba su dimisión como concejala de Ponferrada entre lágrimas. Denunció al entonces alcalde de Ponferrada, Ismael Álvarez, por acoso y fue juzgado un año después. Pasó el tiempo y Álvarez volvió al mismo salón de plenos, siendo dueño del voto imprescindible para que el PSOE se hiciera de nuevo con la alcaldía.