La indignación no tiene edad, ni ciudad de origen. Esta mujer protestaba en la Plaza de Cataluña, donde las respuestas a las movilizaciones de Madrid fueron inmediatas. Los últimos en incorporarse a esas protestas han sido los bomberos de la ciudad condal. Más al sur, En Valencia, cambio simbólico de nombre a la Plaza del Ayuntamiento en una esquina, y en otra. Y posterior petición de explicaciones de la Policía Local. Varios abogados unidos a la causa lograban apaciguar los ánimos.