11 de marzo de 2004, Madrid sufre el mayor ataque terrorista realizado en suelo europeo, 192 víctimas mortales. Detrás de esa masacre Al Qaeda y su líder Osama Bin Laden. Con una grabación él mismo reconocía la autoría de los atentados. Un castigo a España, según sus palabras, por su actuación en Irak, Palestina y Afganistán. Y allí, en el país afgano, siguen hoy más de 1.500 soldados españoles. En la base de Qala-i-naw, en Herat y en los puestos avanzados tan alerta como siempre. Afganistán se ha convertido la misión más peligrosa del Ejercito español en el exterior. 192 soldados se han dejado la vida en esas lejanas tierras desde 2002.