Jerusalén se viste de arcoiris para celebrar su orgullo. Unas 20 mil personas han desfilado bajo un gran despliegue policial. Ni las amenazas homófobas, ni la contramanifestación de los judios ultraortodoxos han conseguido parar las reivindicaciones. Los manifestantes también han querido rendir homenaje a la joven asesinada por un extremista en el Orgullo de 2015.