El papa ha visitado por sorpresa Amatrice, el pueblo italiano que fue devastado por el terremoto que el pasado 24 de agosto asoló el centro de Italia y causó 297 muertos. El pontífice ha llegado a la zona pasadas las 9 horas y lo primero en visitar han sido las instalaciones provisionales que funcionan como escuelas donde los niños han vuelto con normalidad al colegio. Después se ha dirigido a la llamada 'zona roja', el área más peligrosa de Amatrice que fue cerrada por seguridad.