Una huelga general y protestas en la calles es la respuesta que le da gran parte de Francia a la reforma laboral de François Hollande. La calle arde como no había ardido desde que el presidente francés llegó al poder hace cuatro años. El centro de París ha sido escenario de esta batalla campal. Cientos de agentes se han empleado a fondo contra los manifestantes más violentos. Sólo la torre Eiffel, hoy cerrada y sin turistas, parecía tranquila en París. La huelga se ha notado sobre todo en el transporte y en el sector público: escuelas, universidades y hospitales. Como siempre en Francia, son los estudiantes la punta de lanza de las protestas. También de las laborales. Es una forma de precarizar el trabajo, dice esta joven. La reforma laboral francesa elimina la semana laboral de 35 horas, medida estrella de otro gobierno socialista hace 16 años. Y en general va en la línea de la española: facilita los despidos colectivos y debilita la negociación colectiva dentro de las empresas. -Redacción-