Son las primeras elecciones parlamentarias tras la muerte de Hugo Chávez, y según las encuestas, el chavismo puede perder, tras 17 años en el poder. Porque el presidente Nicolás Maduro no es Chávez y porque la economía venezolana está sumida en una crisis sin precedentes, tras el fin de la bonanza del petróleo, con una inflación récord, una pobreza que roza el 70 por ciento y una corrupción que otorga a Venezuela el título del país más corrupto de América. Pocas sociedades están más polarizadas que la de Venezuela, aunque hoy, en las calles, hay un clamor común.