El asesino no sólo grabó el crimen, sino que además subió el vídeo a las redes sociales. Se trata de un ex trabajador descontento con la empresa, la televisión local WDBJ, de Virginia (Estados Unidos), y con su compañera, la reportera a la que acusa de comentarios racistas. El autor del crimen se suicidó tras ser retenido por la policía.