54 años hacía que las barras y estrellas de Estados Unidos no ondeaban en Cuba. Minutos antes llegaba John Kerry. Han tenido que pasar 70 años para que un Secretario de Estado norteamericano vuelva a pisar la isla. Washington y La Habana, con un objetivo claro: el inicio de una nueva era de relaciones diplomáticas. "Estamos seguros de que este es el momento de acercarnos los pueblos, ya no enemigos, ni rivales, sino vecinos. Es el momento de desplegar nuestras banderas y hacer saber al resto de mundo, que nos deseamos lo mejor, los unos a los otros".