Es una imagen histórica. El primer apretón de manos entre el príncipe Carlos y Gerry Adams. Con una taza de té en una mano, en la otra, el heredero de la Corona británica ha estrechado la del líder del Sinn Fein. Han intercambiado unas palabras, en Galway, en el oeste de Irlanda. Unos segundos de una enorme carga simbólica. Segundos para la reconciliación porque, según documentos secretos desclasificados, Adams perteneció al IRA y además justificó, hace tres décadas, el asesinato de Lord Mountbatten, tío abuelo del príncipe Carlos.