Miles de globos de luz se encienden esta noche en el perímetro que ocupó durante décadas el Muro de Berlín. La conmemoración de la caída del muro, hace 25 años, ha comenzado con esta demostración simbólica: 8.000 globos blancos que han trazado una cicatriz que los más jóvenes casi no recuerdan: la del Muro que dividió la ciudad durante 28 años. A lo largo del fin de semana acudirán a Berlín los dos grandes protagonistas de aquel momento: el expresidente de la URSS, Mijail Gorbachov y el alemán Helmut Kohl. Ambos pedirán a los miles de voluntarios que cuelguen en cada globo un mensaje y los vayan soltando. En 25 minutos, uno por cada año desde que cayó el muro, ya no quedará ni rastro y los globos, como aquella noche, atravesarán fronteras.