El pago no implica su culpabilidad, aunque la sugiere, y Strauss-Kahn se quita de encima el juicio sin tener que dar más explicaciones. El ex-director gerente del FMI, prestigioso economista, considerado como la gran esperanza del socialismo francés, dilapidó en 7 minutos de forcejeos su reputación, su carrera profesional y su vida privada, menospreciando la respuesta de una camarera de 33 años hasta entonces anónima y hasta hoy, sin recursos.