Un grupo de taxistas se acerca a un vehículo VTC. Lo golpean, rompen los cristales e incluso intentan arrancar la puerta. Todo con el conductor del vehículo dentro, que después tuvo que ser atendido por los servicios de emergencia tras sufrir una crisis de ansiedad. Y así quedó el coche, destrozado. Con retrovisores y cristales rotos, y las ruedas pinchadas.