Con la chaqueta al hombro y una sonrisa que no le entra en la cara, Yanis Varoufakis abandona el Ministerio de Finanzas. Se forma tal revuelo que uno de los cámaras cae y tira varias motos. A Varoufakis le cambia entonces el gesto y las formas. Recrimina a los periodistas la falta de modales y les insta a marcharse porque ya es suficiente. Aunque el que se va es él a lomos de su moto y con su mujer, sin casco. Una imagen que se repite porque el propio Varoufakis trasladó de la misma manera al que ya es su sucesor: Euclidis Tsakalotos.