La fruta en el árbol no entiende de vetos. Los agricultores se enfrentan a una situación complicada si Bruselas no les ayuda cuanto antes. Dicen que cada día que pasa pierden dinero. Los precios en origen de la fruta ya están bajos. Los agricultores aseguran que están perdiendo hasta diez céntimos respecto al coste de producción. El veto de Rusia puede ser la puntilla. Aseguran que en Centroeuropa ya están retrasando los pedidos, esperando que bajen los precios para comprar a precios de derribo.