El Nápoles visitó anoche el Giuseppe Meazza para enfrentarse al Inter de Milán. El encuentro estuvo marcado por los continuos gritos e insultos racistas de la afición local a Kalidou Koulibaly, jugador francés del conjunto napolitano. Su entrenador, Carlo Ancelotti, se mostró muy crítico en rueda de prensa con la decisión del colegiado de no detener el partido. “Queremos saber cuántas veces tenemos que denunciar los comportamientos racistas para que el árbitro suspenda un partido”, denunció el extécnico del Real Madrid.