Sin Messi y con dudas saltaron los azulgranas al césped y con el primer pitido del árbitro se volvieron a transformar en una máquina bien engrasada. El Granada no bajó la guardia en ningún momento, pero le faltó acierto para evitar la goleada. El entrenador del Granada, Lucas Alcaraz, se ha mostrado satisfecho con el juego de su equipo, pese a caer derrotado, al asegurar que sus jugadores han sido ambiciosos y hubieran merecido irse con un resultado más ajustado. "¿Tenían bajas? No me he enterado. Han jugado cinco campeones del mundo", ha afirmado.