En octubre de 2015, un reducido grupo de fans de la película El bueno, el feo y el malo, de Sergio Leone, acuden a la localización de la escena final de la película en Burgos. Casi 50 años después del rodaje, pretenden desenterrar y devolver el esplendor al mítico cementerio de Sad Hill. La noticia corre como la pólvora y cada fin de semana aumenta el número de fans voluntarios que se animan para reconstruir el escenario.