París, 1891. Paul Gauguin se marcha a Tahití. Quiere encontrar una nueva forma de pintar, como hombre libre, en un entorno salvaje, lejos de los códigos morales, políticos y estéticos de la Europa civilizada y de su pintura clásica y artificial. Durante dos años, se instala en la aldea de Mataiera y se adentra en la jungla, afrontando la soledad, la pobreza y la enfermedad. Pero también conoce a Tehura, una joven nativa que se convierte en la protagonista de sus obras más memorables.