Elena y Ernesto son una pareja amargamente destrozada por la muerte de su único hijo. Ernesto era un fotógrafo de éxito y Elena galerista. Tres años después, ambos han conseguido de alguna manera empezar una nueva vida. Hasta que el destino les obliga a encontrarse de nuevo y comprender que nunca dejaron de quererse. Ernesto recupera las ganas de vivir cuando aparece Ian, un chico problemático de origen inglés, tartamudo y con talento para la fotografía.