Mateo es un niño recién vacunado al que su madre graba para comunicarle a la familia que ya el niño tiene su primera dosis de la vacuna del coronavirus. Durante la grabación el niño, traumatizado todavía por el pinchazo, se entera de que va a tener que sufrir al menos otro más y tiene una reacción lógica por más que nos dé risa y nos enternezca a la vez. Mateo muestra una gran inteligencia al deducir, con gran disgusto, que si hay una primera vacuna detrás, a la fuerza, tienen que venir más.