Cuando la sangre se altera, ni distancia social, ni mascarillas... Ni tan siquiera en un espacio íntimo, ajeno a miradas indiscretas y, lo que es peor, a los móviles que todo lo graban. Esto es lo que le ocurrió a una joven pareja en Zamora, que creyó que bastaba situarse detrás de un arbusto para dar rienda suelta a toda su pasión en la calle y a plena luz del día.