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Revés al comercio exterior

El cierre de Ormuz complica un mercado de 38 millones para Extremadura y ya triplica los costes: 3.000 euros por contenedor

Extremadura vende sobre todo conservas (tomate y aceituna), aceite, fruta y vino a Oriente Medio

Un contenedor cuesta ya 3.000 euros. La subida de los fertilizantes puede afectar al campo

El Puerto de Valencia es uno de los de mayor tráfico de mercancías hacia Oriente Medio, y punto de salida de numerosos productos extremeños.

El Puerto de Valencia es uno de los de mayor tráfico de mercancías hacia Oriente Medio, y punto de salida de numerosos productos extremeños. / Autoridad Portuaria de Valencia

Cáceres

El estrecho de Ormuz es uno de los pasos marítimos más estratégicos del mundo. Situado en Oriente Medio, entre Irán (al norte), Omán y Emiratos Árabes Unidos (al sur), tiene poco más de 30 kilómetros en su parte más estrecha y, además, los canales reales por donde navegan los barcos son dos ‘autopistas’ de unos 3 km cada uno. Un auténtico ‘cuello de botella’, la única salida al océano para varios países del Golfo Pérsico: Arabia Saudí, Irán, Irak, Kuwait, Catar y Emiratos Árabes Unidos. Todos necesitan pasar por ese estrecho para exportar petróleo y gas al resto del mundo.

Mapa del estrecho de Ormuz.

Mapa del estrecho de Ormuz. / EL PERIÓDICO

La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ha bloqueado Ormuz. Trump afirma haber destruido una veintena de barcos minadores en sus aguas, e Irán ha atacado al menos cuatro buques. El 20% del petróleo mundial está ‘confinado’ y la subida del coste ya es evidente para el bolsillo de los extremeños. Este periódico publicó el miércoles que el conflicto cuesta 5 millones a la semana solo en combustible. Pero hay otros efectos. Extremadura exporta mercancías a los países del Golfo Pérsico y en general a Oriente Medio por 37,8 millones de euros (datos del año 2025). Ese comercio no solo está comprometido por el bloqueo de Ormuz, sino también por el riesgo que ahora mismo supone el transporte por el resto de países de la zona, como Líbano, Israel u Omán.

Alternativa: vuelta a África

Y aún más. La situación de Ormuz y en general de Oriente Medio también complica el paso por el Canal de Suez, ya que obliga a los barcos a surcar aguas tan peligrosas como las de Yemen, donde los rebeldes hutíes están celebrando los ataques iraníes contra los países árabes del golfo Pérsico. Y ello tiene mucho que ver con Extremadura: el tráfico marítimo comienza a dar toda la vuelta a África por el cabo de Buena Esperanza, y esto ya dispara el coste del comercio exterior.

«La logística se encarece tanto por el precio del combustible como por la longitud de la ruta alternativa que deben tomar las navieras. Y, efectivamente, ya se está produciendo», explica Víctor Grajera, director de Operaciones de la Cámara de Comercio de Cáceres. De hecho, los exportadores extremeños comienzan a asumir un encarecimiento muy notable no solo hacia Oriente Medio, también hasta Extremo Oriente, teniendo en cuenta la importancia del comercio con países como China o Corea. «El contenedor ha pasado de poco más de 1.000 € antes de la guerra a sufrir un sobrecoste de 2.000 €, hasta alcanzar el entorno de los 3.000 € euros, puesto que hay que bordear el cabo de Buena Esperanza, es decir, llegar hasta Suráfrica», señala Grajera.

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| / EL PERIÓDICO

Existe además un encarecimiento de los transportes multimodales que suelen precisar los contenedor para llegar a su destino: «Normalmente el transporte terrestre hasta el puerto de salida y el marítimo hasta el puerto de entrada», detalla el experto. Ese sobrecoste se sitúa ya entre un 10% y un 15%, detalla.

Nueve millones en conservas

En cuanto a los productos que vende Extremadura a Oriente Medio, no se trata de una zona prioritaria, pero sí a tener en cuenta, porque cada año la región realiza operaciones con estos países por 37,8 millones de euros (por ejemplo, solo con Portugal se superan los 900 millones). La principal partida, con 9,1 millones de euros, es la referida a las conservas. Dentro de ella, el concentrado de tomate supone 3,4 millones, pero también destacan las conservas de tomate vegetal y aceitunas.

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«La logística se encarece tanto por el precio del combustible como por la longitud de la ruta alternativa que deben tomar las navieras. Y, efectivamente, ya se está produciendo»

Víctor Grajera

— Director de Operaciones de la Cámara de Comercio de Cáceres

En segundo lugar se sitúan los envíos desde Extremadura de aparatos de óptica, precisión y médico quirúrgicos por 5,9 millones. En tercero, con 4,6, el aceite de oliva. En cuarto, con 3,6, destaca la exportación de fruta. En el quinto está la venta de vino a toda la zona por 1,9 millones de euros. Otras partidas interesantes son el aluminio y sus manufacturas (1,7 millones), el plástico y sus manufacturas (1,4), las joyas y bisutería (1) y perfumes (1).

¿A qué países vendemos?

Por países, Emiratos Árabes Unidos es el principal destino de las exportaciones extremeñas a Oriente Medio, con operaciones por valor de 12,6 millones. Le sigue Israel (11,7), Arabia Saudí (7,5), Líbano (2), Omán (1,2), Kuwait (1), Irak (626.000 €), Jordania (462.000 €), Qatar (238.000 €), Cisjordania/Franja de Gaza (98.000 euros) y Bahréin (51.000 euros). En cambio, en 2025 no se han registrado operaciones comerciales con Siria, Irán y Yemen.

En cuanto a las importaciones de Extremadura de productos procedentes de Oriente Medio, son superiores a las exportaciones: se elevan a 44 millones de euros. La gran mayoría es aluminio procedente de Omán (30 millones), un país que linda con Ormuz aunque con la inmensa mayoría de su territorio fuera de este estrecho crítico. Otros 2 millones se importan desde Israel, que, aun estando en guerra, en principio mantiene activo su comercio.

Lo que sí se notará probablemente en Extremadura será el encarecimiento de determinados insumos básicos, especialmente los fertilizantes, fundamentales para el campo. Irán es uno de los grandes productores de urea, materia prima esencial para su fabricación, de modo que una escalada del conflicto podría elevar los costes y encarecer la producción agraria.

A ello se suma el riesgo de la inestabilidad en Ormuz. En una economía global cada vez más deslocalizada, muchas cadenas de producción dependen de componentes o materias primas que se fabrican en países al otro lado del mundo. Si el conflicto se prolonga, podría producirse una ruptura temporal o retrasos en esas cadenas de suministro.

Ojo a la saturación de mercados

El conflicto con Irán se suma al giro proteccionista de Estados Unidos, «que ya empuja a algunas firmas extremeñas a buscar mercados alternativos en áreas emergentes, con especial atención al sudeste asiático», explica Víctor Grajera. Si la guerra termina afectando a las rutas comerciales, acceder a nuevos destinos resultará más difícil, más caro y más incierto. Y, además, si buena parte de los exportadores internacionales fija la mirada en esos mismos mercados, dejarán de ser una oportunidad para convertirse en espacios cada vez más saturados.

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