29 de noviembre de 2019
29.11.2019

Cómo usan los adolescentes los asistentes virtuales

Dispositivos para interactuar de forma oral y que todavía están por explorar

29.11.2019 | 14:28
Cómo usan los adolescentes los asistentes virtuales

Los asistentes virtuales son chatbots con los que se interactúa de forma oral y que están aún por explorar. Poco a poco, vamos viendo cómo van haciéndose un elemento indispensable de cualquier hogar. Los Smart Speakers son una apuesta segura, una nueva revolución que tampoco está dejando indiferente a los adolescentes. ¿Qué usos son los más comunes?

Alcanzar una interacción positiva de los adolescentes

La llegada de las nuevas tecnologías y los asistentes virtuales plantea numerosas dudas en relación a la educación de los adolescentes. En este sentido, los adultos debemos velar para que el uso de estas tecnologías aporte valores positivos.

La búsqueda de datos

El primer uso que suele darse a un asistente virtual. El rango de búsquedas va desde el resultado de un partido de fútbol hasta información que se necesita para trabajos académicos. Hasta aquí, el uso de un smart speaker puede ser de gran utilidad. Sin embargo, hay que tener especial cuidado con que el adolescente no utilice esta herramienta para que sea ella quien acabe solventándole toda clase de problemas, anulando así sus propias capacidades de búsqueda, investigación y esfuerzo.

Los asistentes tecnológicos pueden ser muy positivos para la formación de un adolescente si se usa como complementación a sus tareas habituales, pero no si se sustituyen los mecanismos cerebrales que se intentan desarrollar en el sistema educativo. Por tanto, la herramienta nunca deberá utilizarse como una especie de esclavo que hace las tareas en el lugar del adolescente, sino como un apoyo para ampliar el campo de conocimientos.

Las relaciones sociales

No es sorprendente el hecho de que la mayoría de los adolescentes actuales se relacionan mucho mejor a través de una pantalla, con mayor soltura y facilidad, que cara a cara con el resto de personas de su generación. En cierto modo puede no ser del todo negativo, ya que las nuevas tecnologías nos dan la capacidad de sentirnos cerca de personas que están lejos y nos permiten mantener el contacto con aquellos a quienes no podemos ver a diario por nuestras propias circunstancias personales, académicas o laborales.

No obstante, los adolescentes a veces podrían ir más allá de simplemente pedirle a su asistente digital que abra un chat con alguien con quien quieran interactuar. El problema surge cuando pretenden sustituir sus relaciones sociales. Hay muchos jóvenes que acaban desarrollando a diario una relación afectiva con el chatbot. Lo que empieza como una curiosidad de "a ver qué responde", puede acabar con una conversación amistosa diaria en la que el adolescente explora los límites a los que el asistente puede llegar y acaba sustituyendo sus relaciones reales con el entorno.

Aunque parezca una situación propia de una serie futurista, se trata de casos reales que cada día se dan con mayor frecuencia. Por eso, de nuevo, los adultos tienen un papel clave. No se trata de controlar el uso que le da el adolescente al móvil, sino más bien de observar si se sigue desarrollando con su entorno real y con las personas que se encuentran en él de manera frecuente y natural. Los smart speakers, con un mal uso, pueden acabar generando una falsa sensación de acompañamiento que es tan adictiva como irreal, lo cual desemboca en una dependencia patológica del mismo.

Recomendaciones

Un último uso bastante frecuente es el de la solicitud de recomendaciones. Un smart speaker es una guía muy útil de todos aquellos elementos que nos pueden gustar, gracias a que al estar incorporado en nuestro teléfono móvil se basa en patrones previos. Ya sea una recomendación musical, tecnológica, de moda o de a qué restaurante acudir, un asistente digital suele ser una guía excelente.

Los problemas que se plantean en este caso es en qué punto deja de ser sano que un asistente virtual conozca al adolescente más que las personas de su alrededor. En principio, este punto no plantea problemas a menos que, como se mencionó en el anterior, el adolescente acabe sustituyendo sus relaciones sociales por la única relación con el asistente. Esto solo ocurriría llevado al extremo, ya que, en realidad, esas mismas recomendaciones también pueden servir para todo un grupo de amigos o para sorprender a una pareja. La tecnología, al final, siempre tiene una doble cara.

En definitiva, el enfoque del uso de los asistentes virtuales encuentra su clave en la educación de los padres. Para aquellos adolescentes que han aprendido a tratar a las personas con educación y a aprovechar las herramientas que tienen al alcance, este tipo de tecnología impulsará y ampliará enormemente sus capacidades. Sin embargo, hay que tener cuidado con acabar abusando de ellos de modo que no se revierta la situación y acabe anulando las capacidades de los más jóvenes.

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