Las natillas caseras con galletas María son uno de los postres que más recuerdan a nuestra infancia. Nos retrotraen a las meriendas tradicionales que preparaban nuestra abuelas, como también es el arroz con leche, sabores que llevamos en la memoria del paladar y que son difíciles de olvidar.

Aunque son fáciles de preparar, las natillas no se deben consumir a menudo por su alto contenido en azúcar.

Las elaboradas de forma artesanal son más sanas que las industriales, pero no por ello se pueden consumir de forma habitual. Para un capricho de vez en cuando no están mal, pero nada de hacerlo con frecuencia.

En los lineales de los supermercados es fácil encontrar los ingredientes para elaborarlas, pero de caseras las natillas tienen más bien poco, pues se hacen a base de unos polvos que vienen en una cajita, sustituyendo a la tradicional mezcla de huevos y harina de maíz. Y lo mismo ocurre con otros postres.

Y en las que se compran ya hechas, la mayor parte de las ocasiones la leche y el azúcar son los únicos ingredientes reconocibles por un consumidor en la lista de ingredientes.

Natillas inglesas con galletas María y canela EL DÍA

La Organización de Consumidores de España (OCU) ha elaborado un estudio tras el análisis de diversas marcas de natillas envasadas que se venden en supermercados españoles.

En la investigación se analizó la composición nutricional e higiene y además se realizó una degustación de 33 natillas de las tres variedades más vendidas: vainilla, vainilla con galleta y chocolate.

Se seleccionaron 13 natillas de vainilla, 12 de chocolate y 8 de vainilla con galleta, detalla la OCU. Un laboratorio acreditado, se encargó de comprobar su etiquetado, la composición nutricional, la presencia de aditivos y el estado higiénico. Por otra parte, un panel de jueces expertos especializados en este tipo de productos se encargó de probarlos.

Un exceso de azúcar

Los expertos revisaron la información nutricional para verificar el contenido energético, grasas, grasas saturadas, azúcar y proteínas.

El problema, alerta la OCU, “radica en que encontramos un exceso en el contenido de azúcar. En algunos productos se superan los 20 gramos por tarrina, el equivalente a tres sobres de azúcar. Con el agravante de que este tipo de productos lácteos suele acabar desplazando al consumo de fruta, cuando lo adecuado es tomarlos solo de vez en cuando”.

Esta es una cantidad demasiado elevada, con la que prácticamente se llega al límite ideal de ingesta de azúcar que considera la OMS para un niño de 7 a 12 años, establecido en 25 gramos al día. Las natillas con galleta son las que presentan un contenido más elevado

Muchos aditivos

El procesado industrial de este tipo de postres, y la sustitución del huevo y la harina de maíz, han provocado la necesidad de utilizar aditivos. Por una parte, la OCU halló texturizantes como los almidones modificados; gelificantes y gomas como los carragenatos, la xantana, la goma guar o las pectinas; colorantes como la norbixina, la curcumina o los carotenos; estabilizantes como los fosfatos; y emulsionantes como la lecitina. Toda una completa muestra de aditivos, algunos de los cuales OCU no recomienda, como los difosfatos o el fosfato de sodio.

A la vista de los resultados del estudio, la OCU solicitó a los fabricantes que reduzcan la cantidad de azúcar y aditivos y también al Gobierno de España, que impulse el etiquetado Nutriscore, que permite comparar entre productos de un mismo grupo y priorizar así los más saludables.

Higiene

Las natillas se han sometido a una completa batería de pruebas microbiológicas para comprobar su estado sanitario. Se han buscado, entre otros, aerobios mesófilos, enterobacterias, E. coli, S.aureus, Salmonella, Bacilus cereus, Listeria, mohos y levaduras.

Degustación

Las características sensoriales marcan la gran diferencia entre unas natillas y otras. Las muestras se someten a un panel de tres técnicos jueces expertos especializados de acuerdo con la norma UNE EN ISO 8586:2014. Se han revisado y valorado diferentes parámetros como son el aspecto, color, olor, sabor y textura.