25 de julio de 2019
25.07.2019
Vacaciones en Canarias

Costa Adeje, una oportunidad para tus sentidos

Los días en este rincón del sur de Tenerife son un hilo de horas que transitan bajo un majestuoso volcán

25.07.2019 | 10:27
Playa de Fañabé, en Costa Adeje.

Los días en Costa Adeje son un hilo de horas que transitan bajo un majestuoso volcán. En sus más de cien kilómetros cuadrados sus estaciones oscilan sin apenas darte cuenta. Unos monótonos veintidós grados confieren a sus días una estadía cálida en cualquier estación del año.

Adeje atesora media docena de espacios naturales protegidos a manera de espléndido desorden que los diversos microclimas proporcionan en sus costas, medianías y cumbres. Las visitas al Parque Natural del Barranco del Infierno se restringen a un número reducido de personas que permite preservar su estado y un cierto silencio. Media mañana o tres horas y media a buen paso son el tiempo que precisas para descubrir sus miradores, endemismos, cuevas que desafían sus imponentes alturas, un vetusto canal de agua susurra épocas donde el líquido elemento alimentaba cañaverales sustentando una vigorosa industria azucarera, activa hasta la primera década del siglo XIX.

En estado tranquilo, los altos de Adeje albergan caseríos, austeros, de andar solitario, de techos de teja a cuatro aguas y paredes blancas donde el espacio lo ocupa la miel, las uvas y flores que dejan molestarse por senderos que ascienden hasta el pico Teide. Sobre esa altitud de unos mil metros se contempla una de las vistas más maravillosas de Costa Adeje, donde el presente son saltos al vacío asidos en alas de tela asomados a un cielo multicolor. En estos parajes, discretos y esforzados senderos ascienden por sus laderas llevándole a uno de lo rural a las cumbres donde los pinares se perfuman a brea, y los ocres ceden paso a los umbríos y verdes pinares de la corona forestal del Teide.

Esa estética del ocre posee un buen ejemplo cerca de su costa, en las cuevas trogloditas excavadas en la toba que viste las laderas del monumento Natural de la Caldera del Rey, guardián del secreto entre el agua y la lava, edificadores de tan singular elemento geomorfológico del vulcanismo. Esas oquedades son el recuerdo de otro tiempo, otra economía y donde hoy habita nadie, a mediados de los cincuenta del pasado siglo, un par de cientos de agricultores sustentaban interminables filas de plantas del tomate. En la actualidad, en sus invernaderos de árboles y frutales revolotean cernícalos y camachuelos.

El litoral de Costa Adeje es literal. Un paseo serpentea su costa a lo largo de sus diversas playas y hoteles, donde las principales marcas hoteleras han puesto su punto de mira. En sus plazas, en cualquier momento puede acaecer un desfile de moda baño como la Fashion Beach Costa Adeje o un concierto de jazz en su ciclo Internacional de Jazz Canarias. Cualquier oferta de ocio se encuentra a tu alcance visitando su portal web: happystreets.org. Por San Juan, la playa de Fañabé en la nocturnidad, adquiere un tono dorado por el crepitar de sus hogueras, y mediando julio, la Villa se convierte desde hace ya más de un cuarto de siglo en sede universitaria. Villa en la que el pasado asoma a través de tres históricos edificios, la Iglesia de Santa Úrsula (S. XVI), Casa-Fuerte (s. XVI) y el exconvento de San Francisco (S. XVIII).

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