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El Tanque

Alumnado de tres a 11 años en una misma aula: el riesgo que acecha al colegio de Erjos, una escuela rural de Tenerife

Las familias reclaman al Gobierno de Canarias que reconsidere la supresión de una unidad educativa por falta de alumnado y la pérdida de un docente

Fachada del CEIP Erjos, entre Los Silos y El Tanque

Fachada del CEIP Erjos, entre Los Silos y El Tanque / El Día

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Leticia Dorta Lemus

Leticia Dorta Lemus

Santa Cruz de Tenerife

Los 14 alumnos matriculados actualmente en el Centro de Educación Infantil y Primaria (CEIP) Erjos -localidad rural situada entre los municipios de El Tanque y Los Silos-, con edades comprendidas entre los tres y los 11 años, pasarán a compartir una misma aula durante el curso que comenzará en pocos días si se materializa la supresión de una de las dos unidades educativas del recinto, por la falta de alumnado que argumenta la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias. Las familias del pequeño colegio rural reclaman al Ejecutivo regional que reconsidere una decisión que conllevaría también la pérdida de un docente.

La medida preocupa especialmente a la comunidad educativa porque entre los escolares se encuentra un alumno con trastorno grave de conducta y una alumna con necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE). La presidenta de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA), María Inés Torres Álvarez, explica que esta última, su hija, "tiene dislexia y necesita una atención específica en lectura y escritura".

"Es una locura", resume Torres ante la posibilidad de concentrar en el mismo espacio a niños que se encuentran en etapas educativas y momentos de aprendizaje muy diferentes. La situación obligaría, según explica, a que la directora asumiera también el trabajo con el alumnado que hasta ahora atendía el otro docente.

Por falta de matrícula

La falta de matrícula es, según la información trasladada a las familias, el motivo para retirar la unidad. La AMPA sostiene, sin embargo, que los 14 alumnos actuales no deberían considerarse una cifra definitiva porque existen familias interesadas en escolarizar a sus hijos en Erjos que todavía podrían incorporarse. El problema trasciende incluso al propio colegio, ya que algunas de esas familias no logran establecerse en Erjos por las dificultades para encontrar una vivienda en alquiler. Una de ellas llegó a tener a dos niñas inscritas en el centro, según relata Torres, pero finalmente "no pudo encontrar alojamiento en la zona".

Las familias trasladaron formalmente su rechazo a la Consejería de Educación en un escrito en el que piden que se tengan en cuenta las particularidades de los centros rurales, las posibles nuevas incorporaciones y el papel que desempeña la escuela para favorecer que la población permanezca en estos núcleos. "Hasta ahora no hemos recibido una respuesta de Educación sobre nuestra reclamación, pese a haber enviado el escrito a diferentes direcciones del departamento", anuncia. "Uno solo me contestó y lo único que me dijo es que se lo mandaría al departamento correspondiente", señala.

Diálogo antes de la decisión

La comunidad educativa de Erjos reclama que se abra un diálogo antes de que la decisión sea definitiva. Defienden que mantener las dos unidades no responde únicamente a una cuestión de comodidad para las familias, sino también a las condiciones en las que recibirán clase los menores. La cercanía constituye además uno de los principales valores que atribuyen al CEIP Erjos. En este sentido, Torres asegura que "algunas familias cuentan con los abuelos para hacerse cargo de los pequeños mientras los padres trabajan y tener el colegio en el propio núcleo permite disponer de un familiar cerca ante cualquier incidencia".

Las familias deciden hacer pública su situación después de intentar obtener una respuesta administrativa. En un comunicado denuncian que "la pérdida de servicios básicos contribuye a dificultar la permanencia de población en los entornos rurales y consideran que retirar una unidad al CEIP Erjos supone reducir las posibilidades de que sus hijos estudien cerca de sus casas". El AMPA reclama ahora a Educación que mantenga abierta la segunda unidad, conserve el docente y que tenga en cuenta "no solo los alumnos matriculados en este momento, sino las características de una escuela rural en la que conviven distintas edades y necesidades educativas".

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