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El Teide amplía su catálogo de artrópodos con 80 nuevos registros gracias a un estudio de la ULL

El estudio identifica 615 taxones, ocho nuevos para Tenerife y 14 para Canarias, y establece una metodología para seguir la evolución de la biodiversidad de alta montaña

El Parque Nacional del Teide

El Parque Nacional del Teide / María Pisaca

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Elena Morales

Elena Morales

Santa Cruz de Tenerife

El Parque Nacional del Teide acaba de ampliar su inventario de artrópodos con 80 nuevos registros tras los muestreos realizados por investigadores de la Universidad de La Laguna (ULL) entre 2024 y 2025. El trabajo ha permitido identificar un total de 615 taxones, de los que 80 no habían sido citados anteriormente en este espacio protegido.

De esos nuevos registros, ocho son nuevos para Tenerife y 14 para el conjunto de Canarias, lo que permite ampliar el conocimiento sobre la biodiversidad de uno de los ecosistemas de alta montaña más singulares del Archipiélago.

La mayor parte de las nuevas citas corresponden al orden Diptera, que engloba a moscas y mosquitos. Se trata de un grupo que, según explica la ULL, había sido hasta ahora relativamente poco estudiado en las zonas de alta montaña del Parque Nacional del Teide.

El estudio, publicado en el Biodiversity Data Journal bajo el título Inventory of arthropods (Arthropoda) through standardised protocols in the Teide National Park (Canary Islands, Spain), está liderado por Daniel Suárez Ramos, investigador del área de Zoología de la Universidad de La Laguna.

Un ecosistema extremo

El Teide presenta unas condiciones ambientales especialmente exigentes para la vida. El parque está sometido a una elevada amplitud térmica, tanto anual como diaria, una intensa radiación solar, baja humedad y la presencia de vientos secos.

Estas condiciones han favorecido la aparición de una fauna de invertebrados con adaptaciones específicas a este entorno de alta montaña.

Hasta ahora se habían registrado 1.296 especies de artrópodos en el Parque Nacional del Teide, de las que 538 son endémicas de Canarias, lo que representa el 41,5% del total.

Sin embargo, el último inventario completo del que se disponía hasta este estudio se remontaba a 1995 y 1996, cuando se contabilizaron 985 especies.

La nueva investigación pretende precisamente actualizar ese catálogo y, además, establecer una metodología que permita repetir los muestreos en el futuro y comparar la evolución de las comunidades de artrópodos.

Dos métodos para conocer mejor la fauna del Teide

Los investigadores utilizaron dos estrategias de muestreo complementarias.

Por un lado, aplicaron el protocolo COBRA (Conservation Oriented Biodiversity Rapid Assessment) en cinco localidades. Se trata de una metodología estandarizada que combina diferentes técnicas de captura para obtener una imagen representativa de la biodiversidad de artrópodos y facilitar la comparación entre lugares y periodos de tiempo.

Por otro, realizaron un muestreo pasivo en doce localidades de la Caldera de Las Cañadas, mediante diferentes tipos de trampas que permanecieron instaladas durante varios días.

Este segundo método permitió registrar de forma continuada la fauna presente y mantener la comparabilidad con el inventario realizado hace tres décadas.

La combinación de ambas técnicas ha permitido obtener una visión más amplia de la biodiversidad del parque y, según los investigadores, proporciona una base para desarrollar futuros programas de biomonitorización.

Arañas y escarabajos llegan a cotas más altas

El estudio también ha detectado un fenómeno que los investigadores consideran de interés para futuros trabajos: algunas especies de arañas y escarabajos que suelen encontrarse en zonas situadas a menor altitud podrían estar ampliando su distribución hacia cotas más elevadas.

Por ahora, su presencia en las zonas altas del Teide es reducida, pero los científicos apuntan a que este patrón podría estar relacionado con cambios recientes en la distribución de la fauna.

La evolución de estas especies podrá analizarse con mayor precisión si se mantienen los programas de seguimiento y se repiten los muestreos con protocolos estandarizados.

Un Teide que también está cambiando

Los resultados de este trabajo coinciden con otra investigación de la ULL que puso el foco en la evolución de la biodiversidad del parque durante las últimas décadas.

Ese estudio, basado también en la comparación con los muestreos realizados hace unos 30 años, detectó una disminución de la diversidad de artrópodos y una tendencia hacia la “homogeneización faunística”.

Los investigadores relacionaron estos cambios con modificaciones en factores como la temperatura, las precipitaciones y la vegetación, además de con la llegada de especies procedentes de zonas situadas a menor altitud.

El nuevo inventario permitirá disponer de una fotografía más actual de la fauna del Teide y, sobre todo, de una metodología que facilite comprobar cómo continúa evolucionando en los próximos años.

Para la ULL, la combinación del protocolo COBRA y el muestreo pasivo constituye una herramienta especialmente útil para seguir la evolución de la biodiversidad del Parque Nacional del Teide, detectar cambios en la distribución de las especies y mejorar el conocimiento de uno de los ecosistemas más singulares de Canarias.

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